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Entre chimecos. Recuerdos. Monas silueteadas

  • Foto del escritor: Miguel Angel Ortiz Bonilla
    Miguel Angel Ortiz Bonilla
  • hace 1 minuto
  • 6 Min. de lectura

Obra


Las bebidas son gratis y ¿los bocadillos? ¡También!

Por: Adrián Maya Márquez



La cultura promete al hombre, lo único que puede darle, no es la dicha misma, si no lo que hace

digna de merecerla. La finalidad de la cultura no es la realización de la dicha sobre la tierra, si no la

realización de la verdad. ErnestCassirer, La tragedia en la cultura ed, Barcelona, 1999 p13

Cuando asistimos a la presentación de libros o inauguración de obras pictóricas, por lo regular el

comentario no se centra en saber que quiso el autor plasmar, los invitados están incómodos en sus

asientos escuchando semidormidos o mejor dicho en estado de vigía (entre el sueño y lo que está

ocurriendo a su alrededor), esperando a que los comentadores del libro terminen su concepción de

la obra ahí presentada



Aquí es donde pediré al artista plástico Miguel Ángel Ortiz Bonilla me permita utilizar su última

colección para hacer más énfasis en lo aquí mencionado. La obra en cuestión es: De las siluetas;

obra digital, 16 de enero de 2011.


Para empezar, es digital, para los cibernautas se vuelve del formato que uno quiera, se puede

transformar en cubre pantallas de laptop o Ipod, Ipad, blackberry o cualquier implemento digital

disponible. La obra pierde exclusividad a menos que usted quiera adquirir la obra impresa. Lo queno sé es si se hacen cierto número de copias como los grabados aun socorridos a finales de esta

década. Es decir la obra es de todos y de nadie.

La máxima del punk en 1974, con la aparición de grupos como TheStogges, MC5, The Ramones y

Sex Pistols, era “hágalo usted mismo”, el internet y el arte han hecho posible que se cumpla esta

máxima y si no pregúntele a la compañía que editaba a Radiohead, cuantos millones de dólares

perdió por qué el CD In Rainbows. Esta distribución casi gratuita y digo casi porque te pedían lo que

fuera tu voluntad o bajarlos gratis; como los cantantes que se suben a los camiones, si te gusta pagas

y si no sigues el camino.


Se aplaude porque se ahorra la invitaciones, el corte del listón, ir a un lugar donde a veces está

cerrado, el vino y los canapés. Eso se suple con que puedes dar un paseo por el blog, puedes prender

el reproductor de música de tu implemento digital y hacerlo interactivo.

En la parte del mensaje o la expresión es donde estacionare y apelare un poco más la experiencia,

que espero, no sea un guía para mirar cuadro, ni tampoco pretendo sea un documento académico,

sólo es el comentario de un espectador que sin el arte, la música y la filosofía esta estancia planetaria

sería más precaria de lo que ya conlleva.

Dos imágenes (tenía la intención de decir dos cuadros pero este formato no sé si me permita decirlo)

llaman mi atención.





Toda la serie tiene como parámetro un distintivo de mujer, que me recordó mi infancia y mi

adolescencia en el Estado de México, donde los camiones llamados “Chimecos” tenían el distintivo

de una mujer (un espejo con la forma de una exuberante mujer) pegados en la parte posterior del

camión, que regularmente servían para ver la cantidad de pasajeros que ocupaban el pasillo y el

chofer decir “paselepa´tras”. Algunos choferes mañosamente los colocaban en los escalones del

camión y de alguna manera se hacían la idea de que verían la ropa interior de alguna damisela que

estuviera “bien buena”La silueta uno de esta serie, tiene el distintivo de mujer en tonos gris con una estrella translucida en la parte superior de su cuerpo, una mancha purpura que parte de lo que aparenta ser su busto,

hasta que se pierde en un hilo por entre sus piernas llegando al final del cuadro. El fondo es amarillo

con sellos pequeños que tienen la silueta de este distintivo con el sellos de MAO, es decir un túnel

que el final parece no tener un fin especifico.





Siguiendo a la Doctora SusanWoodford en el libro (dire; un manual) Looking at pictures,

editpresssyndicate of theUniversity of Cambridge, cuando nos menciona que la manera de mirar un

cuadro es contemplar, estudiar su grado de realismo y preguntarnos que nos cuenta la obra,

haciéndolo en función de su diseño, es decir, el modo en que utilizan sus formas y colores para crear

estructuras dentro del cuadro.

Ver una mujer, siempre nos contrae recuerdos, desde lo familiar hasta los más profundos suspiros

adolescentes, pero verla con esa representación muy arrabalera, es decir, una forma típica de mujer

con cadera amplia, cintura corta, pelo al aire como la imagen de FarrahFawcett en traje de baño que

pareciera invitarte a un lupanar, eso hace que la reflexión sea en el tono festivo, que estas imágenes

se disfrutaran más en viernes, con unos tragos encima, escuchando “ven devórame otra vez” del

grupo Niche (nada que ver con el filosofo alemán) en versión afroantillana, pero al final solo es un

supuesto que te engaña, como las ilusiones que se hacían algunos mecánicos teniendo poster de

mujer exquisitas, pues estas imágenes te evocan a cosas más actuales, a dolores más profundos.

La experiencia de un espectador, que le evoca la infancia y adolescencia es una forma de mencionar

el realismo y contestar que dice la obra, que se puede nutrir con la experiencia de otros ciber-

espectadores. Parte de este mismo cuadro, es que, que tiene una llamativa expresión: es la mancha

azul o púrpura que parte de su supuesto pecho, terminando al borde de la imagen, tiene unsimbolismo profundo porque de esa parte del cuerpo femenino parte el primer alimento del hombre

en sus primeros años, el primer suspiro adolescente, en ambos casos siempre el pensamiento

primitivo da instrucciones constantes al cerebelo (que es el órgano más antiguo dentro de la cabeza

que es lo más utilizado)

El fondo amarillo con pequeños distintivos en diferentes tonos verdes, me resulta intrigante ya que

el autor ha experimentado este tipo de símbolos de no dejar huecos en el cuadro, en cuadro de

Miguel Ángel Ortiz como el sonido del rock con una sincronía que tiene 4/4, no deja huecos o” ruidos

blancos”, aprovecha todos los elementos (su conocimiento del arte, desde las cuevas primitivas

hasta los pintores y tendencias actuales), pero sin sobre exponer lo que desea expresar.

Para terminar de trazar un bosquejo de esta serie, tomare el cuadro de la silueta 16, Abraham, solo

voy a extraer un elemento que está presente en toda la obra y es lo que en voz de su autor

representa “el símbolo de MAO”. Este símbolo está compuesto por círculos que forman algo

parecido a un remolino en prospectiva superior, solo que están puestos en la zona de media del

distintivo femenino. Este símbolo está implícito con un color azul neón, la imagen me lleva a mis

recuerdos archivados en el hipotálamo, desempolvando el vídeo de mediados de los años 90´s de

un grupo llamado Soup Dragón, con la rola Free.


En esta pieza visual se puede ver el estilo de proyección de imágenes en la pared muy al estilo de

fiestas de los 60´s- 70´s que organizaba Andy Warhole; solo que aquí ponen translucido al vocalista

y curiosamente sale de ese distintivo masculino proyectando ese remolino “el símbolo de MAO”.

Solo me queda preguntarle al autor si la serie está basada en el video de este grupo, que por cierto

fue el último que produjo la máquina de hacer buena música y buenas bandas de Manchester (Reino

Unido), como era la casa productora llamada Thefactory.

Recorrer el pasado a través de imágenes, es una forma de conocimiento, que nos lleva de lo personal

a lo universal, esa composición que hace que un ser humano no olvide su condición, que contemple

lo que ha recorrido para llegar a la formación que actualmente sintetiza en imágenes, en sonidos,

que trata de proyectar ir a una galería aunque sea virtual, es un oasis que no trata de dar dicha sino

de llegar a la verdad(parafraseando a E. Cassirer), a la verdad de cada espectador, primero en un

estado subjetivo, para intentar quitarle esta etiqueta y hacernos más humanos.

Intentar tener el privilegio del presente es captar lo que permanece y pereciste, expuesto a la

mirada[1]. Si se expone un cuadro ya sea en galería o virtualmente (por Internet), es realmente un

privilegio para el espectador porque estará viendo en una ventana discreta o indiscreta, la mirada

de lo que se es en el mundo sin viajar tan lejos, una retrospectiva o mejor dicho una introspectiva

de nuestros recuerdos que se hacen colectivos.

Agradecer la confianza de Miguel Ángel Ortiz, porque pocos autores permiten hablar de una obra,

de recibir una crítica, sin tener que gruñir y pedir disculpas. La mayoría de sus artenautas pueden o

no estar de acuerdo con los comentarios aquí emitidos, es una simple mirada que contiene el tono

con que lo quieran percibir, una voz que se puede ahogar, es una confidencia de cualquier persona

que asiste a las galerías teniendo al silencio como su santuario del arte de la prudencia.


[1] Jaques derrida, p3, tiempo y presencia, 2007.




 
 
 

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